William Lesch es un fotógrafo norteamericano que busca en sus instantáneas el valor eterno del instante mismo. Por eso aboga por transformas sus imágenes en algo que va más allá del disparo instantáneo de su cámara, ahondando en la exposición larga y meticulosa que se permite con su viejo trípode que compró hace más de 30 años. Como en el arte de la meditación o la paciencia de la caza, Lesch prescinde del disparo efímero, y así a veces utiliza para sus fines una cámara fotográfica de la visión, una película lenta, y filtros para alargar las exposiciones, que se miden en segundos, minutos y horas uniformes.

“Utilizo a menudo un tipo casi obsoleto de película polaroid que rinda el negativo; esta película se presta a una calidad antigua con la deteriorización química que ocurre alrededor de los bordes en su proceso. Permito de vez en cuando que esta deteriorización continúe durante días o semanas, comiendo en la imagen misma, una reflexión física del tiempo implacable.”

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La técnica de Lech es asombrosa, no hay photoshop en sus creaciones, el trabajo es puramente artesanal, el resultado simplemente increíble. Supongo que nuestros amigos fotógrafos que nos visitan sabrán más del tema, igual pueden ilustrarnos, de momento disfrutemos con estas creaciones que son pura fantasía, puro arte y que nos divide en diferentes temas, nubes, olas, desiertos, construcciones, agua o estas que hemos escogido para mostraros, luz pintada, hechas entre 1988 y 1990 (photshop 1.0 salió al mercado en 1990).