A Michael Gondry (Versalles, Francia 1963) se le conoce sobre todo por su larga trayectoria como realizador de vídeos musicales, aunque también ha realizado anuncios, documentales, cortos y películas, trabajando para artistas de la talla de Björk, Chemical Brothers, Daft Punk, Massive Attack, Radiohead, Lenny Kravitz y un largo etc. Es junto a Spike Jonze, David Fincher y Cris Cunningham uno de los grandes genios en materia de videoclips musicales, destacando por su estilo visual y la manipulación de materiales casi artesanos con los que consigue crear unos elementos visuales llenos de fantasía y sumamente originales.

Pero vamos a hablar de cine, y más concretamente el cine de Michael Gondry, el cual cuenta con dos películas de larga duración, la primera Eternal sunshine of the spotless mind (2004) llamada aquí !Olvidate de mi! protagonizada por Jim Carrey (el cual no soporto pero que en esta película me dejo impresionado) y Kate Winslet, una historia de amor y sueños en la que no vamos a entrar pero que recomiendo fervientemente. Y la segunda esta, La science des rêves, (2006) llamada aquí La ciencia del sueño y protagonizada por Gael García Bernal y Charlotte Gainsbourg (en la foto de arriba con el propio Michael Gondry)

“La ciencia del sueño” narra las desventuras de Stéphane (Gael García Bernal), un joven artista gráfico en cuyo cerebro se emite un programa de televisión en continua pugna con la realidad. Aterrizado en París con la esperanza de un buen trabajo y tras entrar en contacto con una nueva vecina, Stéphanie (Charlotte Gainsbourg), la posibilidad de un romance se abrirá paso en su onírico universo de cartón.”

Pero el argumento, que no deja de ser una historia de amor, va a permitirnos entrar en un mundo mágico a caballo entre la realidad y la fantasía, nos va a mostrar un enjambre de escenas pintorescas donde prima el trabajo artesanal, donde los decorados parecen hechos (y en realidad lo son) con cartón y tijeras, y celofán, y algodones, y cartulinas recortadas, y muñecos de trapo, todo lo que en un principio podría parecernos primario y anticuado y que se convierte en un ejemplo de “modernidad” que le quita sentido al cine más digital. A veces nos dará la impresión de estar viendo un vídeo musical, pero la historia nos vuelve a introducir en la película, porque es una historia romántica, donde encontraremos un Gael García Bernal realmente tierno y soñador (enorme trabajo el suyo) junto a una encantadora niña grande Charlotte Gainsbourg y donde los pocos actores secundarios que salen nos proporcionarán agradables momentos humorísticos que hacen que la hora y media de metraje nos sepan a poco.

La película no es fácil a pesar de que pueda parecerlo en un principio. En su sencillez se encuentra su dificultad, has de ir a verla entregado a una serie de sorpresas que te irán regalando por el camino, pero al final sales convencido de que te has perdido innumerables detalles que posiblemente, te hagan verla de nuevo, porque encima despide ternura, y mucho humor, es una película de esas que da “buen rollo“, y eso da gusto que pase de tanto en tanto.