Déjame entrar from enkil on Vimeo.  (Escena de la película)

Últimamente el tema de los vampiros ha vuelto a ponerse de moda, ya sea a nivel literario o a nivel cinematográfico. Es lo que tienen las modas, van a ciclos y a pesar de ser alguien que suele ir a contracorriente, uno acaba inmerso en ellas en su ansia de estar presente en el candelero de toda actualidad. Así, a pesar de no haber visto el último boom vampírico (Crepúsculo), de fruncir el ceño ante la reedición más comercial de las crónicas vampíricas de Anne Rice, que hace tiempo ya descubrimos y de las que nació enkil y de engancharse a una serie de sexo, sangre y colmillos llamada True Blood (de la que ya hablaremos en su momento), he sentido cierta curiosidad por un fenómeno no tan conocido, pero que me ha llamado la atención desde la primera reseña que vi: Déjame entrar (Låt den rätte komma in), del director sueco Tomas Alfredson y que está basada en la novela del mismo título del escritor John Ajvide Lindqvist.

Mi pasión por los vampiros ya viene de lejos y he seguido sus aventuras desde los tiempos de Nosferatu, siguiendo un angosto camino de grandes obras literarias Drácula (Bram Stocker), La historiadora (Elizabeth Kostova), La saga vampírica de Anne Rice…) y las no menos grandes obras cinematográficas, que así, a bote pronto, citaría entre mis favoritas la versión de Drácula de Francis For Coppola, Liquid Sky o El Ansia, sin olvidar por supuesto los grandes clásicos  y alguna otra que se me queda en el tintero, pero que, al no ser este el tema del post en si, dejaremos para mejor ocasión.

De entrada “Déjame entrar” ya me gustó al saber que era una historia de vampiros que sucede en los países Nórdicos (Estocolmo), realizada por un director sueco y sobre una novela escrita por un escritor del mismo país. Ya se alejaba del cine “made in Hollywood”, y eso a veces ya es un buen preludio. La película viene precedida de otro buen referente; ganadora del prestigioso festival de cine fantástico de Sitges como mejor película europea del 2008, aparte de otros galardones como el de San Sebastian. Uno no suele guiarse por premios, pero hay festivales que tienen toda mi confianza. Además de eso, “Dejame entrar” es una película de bajo presupuesto y que se mueve en el mundillo indie cinematográfico, lo cual visto los premios, significa que hay mucho en su contenido y menos en su continente (efectos especiales, boom mediático…) y eso, para un buen cinéfilo, es una buena señal (aunque siempre hay excepciones en ambos casos).

El argumento también me llamó enseguida. “Oskar, un joven tímido de 12 años, aterrorizado por unos matones en el colegio, se hace amigo de Eli, una misteriosa vecina, cuya llegada coincide con una serie de misteriosas muertes. A pesar de que el joven piensa que ella es un vampiro, intenta que su amistad esté por encima de su miedo.” No es la historia sangrienta de un vampiro, sino un conmovedor romance juvenil. Es una película íntima, sensible y realizada con una perfecta armonía entre las situaciones más tiernas y el ansia de sangre que la pobre chica anhela tanto como si tú llevaras 3 días sin comer. Podría haber sido cualquier enfermedad, pero eligieron una tan romántica como efectiva. Es una historia de amor y amistad tierna y perturbadora a la vez.

La película es lenta y pausada, pero en ningún momento se hace aburrida o tediosa. El ambiente frío y nevado de los escenarios suecos aumentan ese estado donde los diálogos son escasos y todo se funde en sensaciones que Tomas Alfredson sabe reflejar con gran acierto con una buena fotografía. Por medio otras historias, historias de barrio humilde, de abusos escolares, de familia desestructurada… todo ello aderezado con algo de sangre y algunos momentos de cierto humor nórdico.

Los actores están tremendos, tanto el joven Oskar (Kåre Hedebrant), como la fantástica vampira Eli (Lina Leandersson). Ambos construyen todo el peso de la película, le dan todo el sentimiento, nos envuelven en una monstruosa ternura que nos lleva a rendirnos a su condición imposible. La fotografía y la música hacen el resto. Una película para no perdérsela.

Trailer Oficial