Roman Kasperski nace en 1972 en Oberhausen, Alemania, y comienza su andadura profesional como fotógrafo en periodismo. Hacia mediados de los noventa realiza numerosas exhibiciones y publicaciones (ver lista) que lo colocan al lado de los mejores fotógrafos eróticos, sin embargo irá más allá de este género hacia la escena artística. El trabajo de Kasperski se basa en una amplia y firme base técnica. Arraigado dentro del arte clásico él utiliza los nuevos medios de una manera bien considerada. Las composiciones estéticas exactas de objetos, del sitio y del detalle demuestran su uso resuelto del estudio y de la práctica. Esto le dio la oportunidad de convertirse en el líder del seminario en la escuela de maestros de fotografía en Duesseldorf. Pero Roman Kasperski no quiere acomodarse en esta fundación y su consiguiente éxito. Está decidido a evitar clichés y a ser ser uno mismo interpretando el Arte como una forma de desarrollo. Las fotos de Kasperski oscilan entre los desnudos clásicos y las modernas Pin-ups, opulencia orgiástica y minimalismo a menudo mezclados con ciertas dosis de humor. Lo trivial y lo sublime en su trabajo se encuentran muy próximos entre sí como debería ser en el verdadero arte. A través de su firme disposición para sentir, sus imágenes son siempre muy intensas. Para el observador no es raro ver la vulnerabilidad de las personas implicadas en el tiroteo, las de la modelo y las del fotógrafo.

Roman Kasperski was born 1972 in Oberhausen – he started his career as a professional photographer in journalism. Since the middle of the nineties, he had numerous exhibitions and publications (complete list), which put him aside next to well-known erotic photographers, but nevertheless lead him past this genre to the art scene.  Kasperski’s work is based on a wide and firm technical foundation: rooted within the classic craft he uses the new media in a well considered way. The precise aesthetic compositions of objects, picture room and detail show his determined use of study and practice. This gave him the opportunity to become seminar leader at the master school of photography in Duesseldorf.
However Roman Kasperski does not want to rest on this foundation and the resulting success. Bound to his high aimed goals of avoiding clichés and not to be self-quoting, he interprets art as a way of development. On this self-branching way, he reclaimed a terrain that seeks one’s own kind:

So Kasperskis photos range between classic nude photography and modern Pin-Up, opulent orgiastic and minimalist – and often with a discreet pinch of humor. The trivial and the sublime in his work lie very close together as it should be in real art.
He manages to stage his models as icons and nevertheless catches their different sides. Through his strong feel for dispositions, his pictures are always highly intensive. For the exact observer it is not unusual to see the vulnerability of the persons involved in the shooting, the one of the model and of the photographer.