Si hace unos días hablábamos de un singular, surrealista y algo siniestro pintor Inglés llamado Ray Caesar, hoy presentamos a lo que podría ser su versión americana, Mark Ryden. Nacido en Medford, Oregon, se crió en el sur de California, en pueblos como Escondido, estudiando ilustración en el Art Center College of Design en Pasadena donde se graduó en 1987. Actualmente vive en Eagle Rock, California, donde comparte estudio con su esposa y artista Marion Peck, está divorciado y tiene dos hijos Rosie y Jasper.

Mark Ryden tuvo un gran apoyo artístico por parte de su familia. De pequeño desconcertaba a sus profesores con sus dibujos de retratos con un tercer ojo o de animales con las vísceras afuera lo que satisfacía al joven artista que siguió creando este universo donde se mezclan imágenes sacadas de cuentos de niños con iconografía pop, frases en latín, la numerología, elementos de la alquimia, imágenes religiosas, carne y sangre. Agarra el mismo universo de los surrealistas de la época, fascinado por el inconsciente colectivo e individual, pero lo dota de una imaginería deliberadamente cargada de connotaciones culturales actuales.

Ryden trabaja tanto la ilustración como el óleo, tanto el dibujo como la pintura y su estilo es reclamado por diferentes artistas, tanto para portadas de libros como el “Desperation” de Stephen King, como para portadas de discos, “One hot Minute” (1995) de Red Hot Chili Peppers o “Dangerous” (1991) de Michael Jackson considerada por algunos entendidos como una de las portadas más logradas de la historia del pop junto a la de Sargent Pepper’s de los Beatles. Sobre esta portada el artista nos cuenta que: “Michael pidió cosas muy específicas y yo hice analogías particulares para dar lugar a estos símbolos… Michael, me dijo que el diseño debía resultar misterioso para que la gente la interpretara a su manera.”

Hoy en día los cuadros de Mark Ryden alcanzan ya los seiscientos mil dólares. De pequeños y grandes formatos, Ryden muestra en ellos su prolijo manejo de óleo sobre tela o del lápiz sobre el papel, con dibujos que mezclan inocencia y perversión al mismo tiempo. Sobre sus inspiraciones nos cuenta que intenta alimentar su espíritu con distintas fuentes como: “fotografías de insectos, cuadros del Bosco y Goya, libros acerca de los creadores de circos antiguos, películas de Harryhausen (director de efectos especiales de King Kong), fotos antiguas de gente extraña, libros infantiles de ciencia y del espacio, ilustraciones médicas, música de Frank Sinatra y Debussy, revistas, t.v., Jung y Freud, Ren & Stimpy, Joseph Campbell y Nostradamus, Ken y Barbie, la alquimia, la masonería, el budismo. Por la noche tengo la cabeza tan llena de ideas que no puedo dormir. Las mezclo todas y creo mi doctrina personal sobre la vida y el universo. Para mí, algunas cosas parecen juntarse y hay ciertos paralelos y claves por todo alrededor . Tiene que haber algo de Alicia en el País de las Maravillas que encaje con Charles Darwin… Creo que el mundo esta lleno de cosas increíbles y maravillosas. Esto es lo que yo pongo en mis pinturas”.

Las creaciones de Ryden inquietan al aparecer, por ejemplo, una niña de rodillas rezando ante una aparición de Barbie, cuadros súper oníricos e infantiles donde los protagonistas son rostros reconocidos como Di Caprio, Cristina Ricci o Björk, conocidos admiradores de Ryden, o niñas que tienen de mascota a Benjamin Franklin. Además está la carne presente en casi todas sus pinturas. Chuletas crudas que sirven de pedestal para conejos o apoyo en general. Divide su obra en distintas series, de las que personalmente destacaría “Blood”, su colección más tétrica y angustiante y la que le ha dado una destacada posición en el mundillo Gothic, una serie donde la sangre adquiere un protagonismo absoluto y que hizo el año en que su esposa le pidió el divorcio y tuvo que dejar de vivir con sus hijos. “Es brutal que tus sueños se destruyan y que las esperanzas de tu vida y familia se hagan a un lado, eso causa un dolor muy profundo. Me pareció muy curioso que no hubiese sangre en mi trauma, me parecía que con tanto dolor debería estar bañado en sangre . Quería ser capaz de ver mis heridas pero no estaban en la superficie de mi carne.”

Infundido claramente por referentes clásicos, Ryden no solo se inspira en la histroia reciente, sino también en los grandes maestros. El cuenta entre sus influencias a Bosch, Bruegel e Ingres con guiños abundantes a Bouguereau y a la pintura religiosa italiana y española. Su obra es expuesta en importantes galerías y publicada en prestigiosas editoriales como la revista de culto Juxtapoz. También ha sido incluido en una tendencia artística conocida como Lowbrow Art, que vendría siendo algo así como un arte sin pretensiones intelectuales y de la cual Ryden es el máximo exponente.

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