Hay veces que la nostalgia y los recuerdos se alían para dar forma a una nueva visión de nuestro pasado. Es una alianza noble, sin pretensiones ni juicios de valor, solo la construcción en paralelo de lo que fuimos fundido con lo que somos.

Es entonces cuando nuestros recuerdos brillan por si solos, caminan a nuestro lado ignorantes de los resultados, como un viejo compañero donde las palabras carecen de interpretaciones. Es un placer otorgar a esos recuerdos el valor de lo amado y lo vivido, sin vincularlo a nuestro presente, saboreando el resultado en su propia esencia.

Es en resumen, la nostalgia de la belleza que ha sido, es y será.

 

Josep Brosa 1979

Nacimos juntos hace más de 26 años en plena explosión de nuestras inquietudes y ansias de vivir. Nos conocimos en ese momento de nuestra vida donde se despiertan nuestros impulsos y nuestros deseos por descubrir los misterios que arrastran a la locura. Finales de los 70 y principios de los 80 con tantas y tantas cosas por vivir y por morir. Hemos recorrido un largo camino hasta aquí, cada uno por su lado salvaje, pero siempre en paralelo, muy cerca, coincidiendo las más de las veces.

Estos eran los primeros dibujos de un gran amigo, de esos que ya lo son para siempre llueva lo que llueva y sople el viento en la dirección que sople. Unos dibujos sencillos cargados de sentimiento.

Josep Brosa ha evolucionado mucho en su obra. Mi amigo Pepe que cuenta con una impagable colección de pinturas, esculturas, y diversos montajes que esperemos ver alguna muestra pronto por aquí, obras que han evolucionado mucho a estos primeros dibujos a los que he querido rendir un pequeño homenaje por el valor que tienen para mi.

   Josep Brosa 1979