Joel-Peter Witkin
es un fotógrafo nacido en Brooklyn, Nueva York, en 1939. Trabajó como fotógrafo en la guerra de Vietnan durante 1961 y 1964. Se licenció en Bellas Artes en 1974 y consiguió una beca par estudiar poesía en la universidad de Columbia. Su tesis en la Universidad de Albuquerque trataba sobre fotografía, la rebelión contra lo místico. Su fotografía causo gran controversia durante la década de los 80 debido a los temas que estas abarcaban.

Sus obras son una mezcla de terror, erotismo e incluso de sadomasoquismo, conseguidas con la utilización de cadáveres a veces mutilados, hermafroditas, personas vivas con alguna deformación que reflejaran imágenes monstruosas, (tratadas con extrema dignidad), cabezas cortadas, obesos, enanos, animales. Tiene un hermano gemelo, Jerome, que es pintor y con el que alguna vez ha expuesto sus obras conjuntamente, y al que ha proporcionado fotografías que le han servido de modelos para sus cuadros.

Su fotografía utiliza montajes muy elaborados, de composiciones complejas, a veces, difíciles de comprender. Witkin trabaja con los negativos como si fueran una escultura, los raya produciendo del lado de la emulsión rayas negras en el positivo y del lado de la gelatina producen rayas blancas en el positivado. Raspa los negativos, los destruye hasta que consigue esa infernal imagen que a muchos tiende a choquear. Siempre muy sombríos, sus trabajos producen sensaciones extrañas tanto de rechazo como de desconcertante atracción.

A Witkin se lo compara con el pintor El Bosco, quien crea su mundo de fantástico terror con imágenes de muerte, de pesadilla y personajes que sólo su mente pudo crear y plasmar. Witkin no tiene nada que ver con el fotógrafo – cazador de momentos. Es un artista que primero imagina con detalle y hasta dibuja lo que quiere mostrar y luego busca hasta encontrar el modelo adecuado y el decorado ideal. Ha llegado a poner anuncios en prensa buscando enanos, tullidos y todo tipo de freaks para posar en sus fotos. Visita las morgues en busca del cadáver que más se ajuste a su nueva idea o de restos de cuerpos que le sirvan para montar una de sus peculiares y nunca mejor llamadas naturalezas muertas.

Visto también en numero f, aquí y aquí entre otros sitios.