Gregory Crewdson nació en Brooklyn en 1962. Su trabajo es reconocido por sus escenas surrealistas de los hogares y vecindarios americanos. De adolescente formo parte de un grupo de punk rock llamado “The Speedis”, cuya exitosa canción “Let Me Take Your Foto” (Déjame aprovechar tu foto) ha resultado ser profética de lo que Crewdson se convertiría más tarde. En el 2005 Hewlett Packard utilizaría la canción para la publicidad de sus cámaras digitales. A mediados de 1980 estudia fotografía en el SUNY Purchase, cerca de puerto de Chester en Nueva York. Recibirá un Master en Bellas Artes en la universidad de Yale y será profesor en Sarah Lawrence, Cooper Union, Vassar College y la Universidad de Yale, en cuya facultad ha estado hasta 1993. Crewdson está representado en Nueva York en la Galería Agustín Luhring y en Londres por la galería White Cube.

Las fotografías de Crewdson parecen secuencias de películas en una escena que nunca termina, mostrando ambientes oníricos e inquietantes. Paisajes urbanos desolados, calles vacías misteriosas, personas que deambulan por calles mojadas, algunas desesperadamente solitarias. Hay mujeres desnudas que reflexionan cabizbajas y un hombre en silencio sentado en la cama se pierde en la penumbra. Gregory Crewdson dice que la construcción de estos escenarios es como la construcción del mundo. Sus fotografías ilustran con artística elocuencia la soledad, el desamparo, la confusión, la vida sin sentido y la alineación que campea en el sujeto americano típico. Gregory nos muestra una belleza imperfecta que intenta captar retazos de la psique del americano, mostrándole en situaciones que no se sabe si sucederán, en cuadros que sugieren la expectativa de algo que se espera y nunca llega o denotan cierta sorpresa en el rostro del personaje de la foto y que solo el puede ver.

Gregory Crewdson recuerda que de niño trataba de escuchar con la oreja pegada al suelo mientras su padre, que era psicoanalista, pasaba consulta en el piso de abajo. Él tiende a considerar su obra, en alguna medida, como resultado de aquella experiencia. Y viendo sus imágenes, efectivamente, nos parece estar frente a la escenificación de las angustias y ansiedades de cualquiera de los habitantes de un barrio residencial norteamericano. Su obra está llena de  elementos iconográficos que se repiten: círculos, haces de luz, flores, moquetas, ventanas, coches, espejos, maletas. El mismo dice al respecto: “Los detalles en mi trabajo efectivamente impulsan el contenido narrativo. Son estos detalles, una maleta, un libro, una cama, lo que es realmente importante. Todo artista crea su propio vocabulario, un microcosmos donde los motivos aparecen y reaparecen, revelando sus obsesiones y luchas internas. “


Otro elemento a destacar es la producción de sus fotografías, para lo cual utiliza un equipo idéntico al cine. En una entrevista de Alberto Martin, comenta: “Una de las cosas que amo de la fotografía, a diferencia del cine u otra forma de narración, es que el espectador siempre incorpora su propia historia, ya que al final la imagen siempre está sin resolver. Aunque mi trabajo está influido por el cine, la imagen fija me gusta. Me interesan las limitaciones de la fotografía por su capacidad de presentar una imagen completamente congelada, donde no hay antes ni después. Intento utilizar esa limitación como fuerza. Mis fotografías capturan momentos aislados sin pasado ni futuro; una posibilidad imaginaria planea sobre ellas como si fuera una pausa elocuente que juega con la fuerza narrativa de la fotografía.” Podéis leer el resto de esta interesante entrevista en castellano aquí