Vera Gottliebe Anna Gräfin von Lehndorff-Steinort más conocida como Veruschka, nació el 14 de Mayo de 1939 en Königsberg, Prusia Oriental, hoy conocido como Kaliningrado, Rusia. Modelo alemana, actriz y artista, fue muy popular durante la década de los 60. Ella no era una modelo normal, su versatilidad camaleónica podía hacer que fuera desde Greta Garbo a un leopardo o un árbol. En la vida real sus sesiones de fotos podían llegar a ser realmente extraordinarias hasta el punto de que Diana Vreeland, la editora de Vogue en USA, le dio carta blanca para crear historias de moda con su amante el fotógrafo italiano Franco Rubartelli.

Veruschka disfruto durante un tiempo de un estilo de vida rico de los que residían en la Prusia Oriental, en una enorme casa que su familia tenía desde hacía siglos. Su madre fue la ex condesa Gottliebe von Kalnein nacida en 1913 y su padre, Heinrich Graf von Lehndorff-Steinort, era un conde alemán y oficial de reserva, que se convirtió en un miembro clave de la resistencia alemana después de ver como los niños judios eran golpeados y asesinados. Cuando Veruschka tenía cinco años, su padre, Heinrich Graf von Lehndorff-Steinort, fué ejecutado por intentar asesinar a Adolf Hitler en la trama del 20 de Julio de 1944.

Después de su muerte, los restantes miembros de la familia pasaron un tiempo en campos de trabajo hasta finales de la Segunda Guerra Mundial. Al final de la guerra la familia se quedó sin hogar. De niña asistió a 13 escuelas diferentes. Tiene tres hermanas: Marie Eleanore “Nona” (nacida en 1937, se casó con Jan van Haeften y Wolf Siegfried Wagner, este último hijo de Wieland Wagner y nieto del compositor Richard Wagner). Gabriele (nacida en 1942, se casó con Armin, Edler Herr y Freiherr von Plotho) Katharina (nacida en 1944, se casó con Henrik Kappelhoff-Wulff).

Veruschka estudió Arte en Hamburgo y luego se trasladó a Florencia, donde fue descubierta por el fotógrafo Ugo Mulas, convirtiéndose en modelo a tiempo completo. En París conoció a Eileen Ford, jefe de la prestigiosa Ford Modeling Agency. En 1961 se mudaría a Nueva York, pero pronto regresaría a Munich. Una corta aparición de cinco eléctricos minutos en la película de culto Blowup (1966) de Michelangelo Antonioni, hizo que muchas miradas se dirigieran hacia ella. No sería la última vez que el cine formara parte de su carrera, apareciendo en diversas películas hasta su papel en Casino Royale (2006).

A pesar de haber trabajado en el mundo de la moda con los mejores fotógrafos del mundo, Veruschka nunca ha sentido una especial interés por esta industria y no pasaría mucho tiempo hasta que les diese la espalda para transformarse más en una artista que personificaba la liberación de la modelo hacia el punto de vista masculino. Así, Vera Lehndorff comenzaría a trabajar en proyectos como el realizado con el pintor y escultor Holger Trülzsch en la década de los 70, donde la modelo pintaba su cuerpo y se fundía con el escenario fotografiado, o en su serie de autoretratos retratos “Ash Self Portraits'”(1988) documento y perfomance en la cual la artista se caracteriza para cada fotografía contando una historia en cada una de ellas. Desde mediados de los años 90, ha colaborado con diseñadores que van de Helmut Lang a Paco Rabanne para explorar personajes que incluyen “la población urbana y los animales salvajes, presidentes y estrellas de cine”.

Veruschka se asoció con Salvador Dalí y el fotógrafo Peter Beard, quien se la llevó a Kenia. Allí le pidió que se dejara pintar el cuerpo con betún negro para mimetizarse con la naturaleza salvaje; fue entonces cuando la joven diosa descubrió la posibilidad de encarnar animales, vegetales y minerales en unas «performances» artísticas que trascendían la moda y no necesitaban más imaginación que la suya y la del fotógrafo. Sin intermediarios ni editores. Tardó semanas en eliminar la pintura.

Richard Avedón llegó a considerar a Vera Lehndorff, como se hace llamar actualmente, la mujer más bella del mundo. Su 1,85 de altura, sus desmesuradas manos y pies, la han convertido en una mujer poco común. Pero aparte de su belleza indiscutible y su físico imponente, ella tiene una presencia que hace que la cámara se rinda ante su imagen. Veruschka es mucho más que una modelo. De grandes ojos azules, esta gran mujer conserva a sus casi 70 años todo su poderío y es invitada de honor en diversas pasarelas.