Arturo Pizá nació en Sta. Helena, pero ha transitado por Morelos, Quintana Roo, D.F. y Veracruz, estado en donde actualmente radica. Cáncer según los cerillos Talismán, germinó un 23 de junio, 1969. Estudió comunicación, pero ha desempeñado diferentes oficios que poco o nada tienen que ver con McLuhan o la manipulación de masas, a saber: office boy, cargador de supermercado, agiotista, falsificador; sólo por mencionar los menos desagradables. No es vegetariano, no es abstemio y detesta, por sobre todo, la música de mariachi.

Arturo Pizá explora el cuerpo y la luz como unidad, la de lo prohibido y lo escondido (que no son lo mismo), la de lo enredado y lo complicado (que tampoco son lo mismo)… la del deseo y la perversión (que por supuesto tampoco van en el mismo paquete). Desnudar con la cámara, volverla vertical para penetrar en esas líneas geométrico-carnales. Él sonríe mientras captura la imagen porque lo que en otras fotos de otros fotógrafos está escondido por prohibido, para Arturo lo prohibido es lo que se enseña. Lo demás, lo que capta su ojo vertical, es lo natural, por muy enmascarado que se presente.

Porque Arturo Pizá sonríe cuando toma sus fotos y sonríe más cuando las deja terminadas: mezcla de hambre, de carne, de falta de dientes y de amor a la oscuridad, en la que se puede sonreír sin ser visto por los demás. Esta colección de imágenes es exactamente eso. La perversión vuelta naturalidad, el lado oscuro del sol y el dolor amoroso del corte de navaja, la misma que tomó Buñuel para hacer de ese ojo una raja sonriente a la luz de una luna rodeada de nubes. Erick Estrada

Arturo Pizá divide su web en tres categorías: Sicalipsis, Simonía y Jinjáforas, y en ellas encontraremos su lado mas transgresor pero también una magnífica colección de fotografías de personajes que se ha ido encontrando en cantinas y burdeles. Tanto unas como otras revelan un mundo particular de este gran fotógrafo.