©Jenn Violetta – Viva Violetta

Jenn Violetta es una artista con sede en Seattle, con un increíble trabajo fotográfico oscuro y tormentoso y que se mueve en el más estricto anonimato, ya que a pesar de poder ver su obra tanto en su Tumblr, como en su Facebook, poco, por no decir nada, sabemos de ella. Y aunque el arte siempre es la consecuencia final del interior del artista, este también cede a veces su parte de protagonismo para que el espectador profundice y construya sus propias historias, haciéndole de esta forma más partícipe e involucrándole aún más en su universo.

©Jenn ViolettaDead Bodies EveryWhere
©Jenn Violetta – Don’t tell me the moon is blue
©Jenn ViolettaAnd The Owls They Were Watching
©Jenn ViolettaSomething Wicked
©Jenn ViolettaVodka

Que duda cabe que al ver las creaciones de Jenn Violetta recibimos un impacto visual enérgico y violento. Rostros jóvenes y hermosos envueltos en una profunda desazón, con una inocencia maltratada que se convierte en un grito desesperado y mudo, tal vez en una denuncia de lo que a priori nos parece cruel y que bien puede ser una realidad oculta que nos rodea día a día. Belleza y horror fundidos en un emplazamiento misterioso que nos hace pensar en una angustia desatada, que nos hace sentir emociones contradictorias, que nos sumerge en un estado catatónico donde el dolor forma parte de nuestro subconsciente más directo.

©Jenn ViolettaFuck your Christ
©Jenn Violetta – You’ve Seen The Butcher
©Jenn ViolettaBacks of the Bruised
©Jenn ViolettaSwallow

Hay muchas referencias en el trabajo de Jenn Violetta. Tal vez la más clara es a la guerra, la cual evoca con las numerosas armas, balas y sombreros militares que lucen sus modelos. También la religión se haya presente en sus fotografías, y, al igual que con la guerra, no son simples referentes visuales, sino una mordaz crítica que acentúa con los rostros demacrados y las muestras de violencia y sangre que envuelven sus imágenes.

Sin duda belleza y dolor van de la mano en los trabajos de Jenn Violetta. El mensaje está ahí para que el espectador lo asimile a su manera. Nada es nunca lo que parece, siempre hay una parte oculta que nos guía un poco más allá de lo previsible, y Jenn consigue trasladarnos hacia la parte más oscura de esa comprensión predeterminada. Sus retratos, incluso despojados de de todo tratamiento fotográfico, se cuelan en los recovecos más perdidos del alma. Nada es blanco o negro, sino que todo se compone de una explosiva mezcla de sensaciones y sentimientos. O como ella misma dice: «Hago fotos de cosas bonitas y no tan bonitas»