Ines Scheppach nace en 1953 en Stuttgart, Alemania, donde también cursaría sus estudios de Arte. Sus dibujos, principalmente con lápiz y lápices de colores, pueden considerarse auténticas pinturas, tanto por la calidad de las líneas que los forman como por su expresión. Las situaciones de la vida en sus múltiples formas son su tema principal. La edad, la soledad, la rebeldía, el dolor, alegría, tristeza, desamparo son solo una pequeña selección de los temas que trata. Animales, naturaleza y otros seres humanos son medios que también le permiten expresar sus pensamientos y que dejan constancia en su obra.

Característica por todo su trabajo es un sentido estético intrínseco. Incluso las figuras que se había previsto inicialmente como maliciosas, finalmente resultan ser agradables. Su elección de los temas nunca parece llegar a su fin, Ines Scheppach crea nuevos ciclos, utiliza nuevas técnicas para explorar fenómenos desconocidos por el dibujo. Por ejemplo, las estructuras celulares, los elementos de su obra son como laberintos o estructuras de mármol. El artista siempre tiene éxito en la fusión incluso en las contradictorias formas, figuras o intenciones en una armonía que transmite la impresión de que cada elemento ha sido siempre puesto justo en ese lugar.

Ines Scheppach usa como herramientas el lápiz y los lápices de colores, aunque ocasionalmente va experimentando con diferentes técnicas, como aceites, carbón o acuarelas. Su uso del color es delicado y suave, ejerciéndolo de forma prudente en su obra y dándole de esta forma un aspecto más frágil y delicado.