©Daniel Quellette

Daniel Ouellette es un artista nacido en Altamont, Utah, USA en una era de activismo y la expansión mental de las drogas, cuya juventud fue una mezcla de los valores del viejo mundo y un nuevo mundo de intelecto sexual, y al que la indulgencia visual de la iglesia Católica solo le duró un breve periodo de tiempo. Empezó a dibujar de niño, encontrando una forma de entretenerse fácilmente en clase con dibujos de grotescas prostitutas desnudas para decorar sus zapatillas. El Arte de las portadas de los LP´s era también examinado de cerca. Tenía siempre a mano libros de Dalí, Escher y Moebius. Paralelamente los absurdos y surrealistas films de Super-8 centraban sus esfuerzos ilustrativos. Una riqueza de la diversidad cultural en combinación con el uso de drogas alucinógenas y su extensa y confusa desviación sexual comenzó a transformar su dispares experiencias artísticas en una prolongada exigencia de un estilo de vida que era su propia expresión. Creció adorando el cine de Fellini y maravillado con el Lynch de “Eraserhead” y “Videodrome” de Cronenberg. Así, en lugar de aplicar una forma de “educación” en bellas artes, escogió para aprender las herramientas del cine.

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Ha diseñado más de quince largometrajes independientes en la última década, así como numerosos comerciales de televisión y vídeos musicales como el de Android Lust – Dragonfly. Sus dibujos han sido presentadas en numerosos libros y revistas, junto con Giger, Beksinski, Joe Sorren, Ernst Fuchs y Alex Grey. Actualmente divide su tiempo entre su arte, su cine y su trabajo como diseñador de producción. No es feliz viviendo en America, y está esperando la oportunidad de dejar su hipócrita y puritano país donde, según cuenta en su web, en recientes encuestas el 48% de los Americanos cree en el creacionismo, el 68% en el diablo y el 77% en los ángeles.

©Daniel Quellette©Daniel Quellette

El dibujo de Daniel Ouellette se mueve entre el expresionismo y el surrealismo, con unas figuras provocativas que implican lo onírico y lo simbólico con los deseos, dejando al espectador con la incertidumbre de donde empieza lo uno y acaba lo otro. Sus imágenes son inquietantes, delirantes o míticas, pero no exentas de una gran sensualidad en medio de tanto caos. La figura femenina juega una baza importante, fundamental, ofreciéndole el papel protagonista y, a pesar de la crudeza de sus imágenes, otorgándole la iniciativa y el reconocimiento de su poder. Su estética tiende también a la biomecánica y el ciber-punk, así como a la ciencia ficción, a menudo mezclando diferentes elementos entre si.

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Sin duda no podremos decir que Daniel Ouellette es una “maquina de fotocopiar”, ya que sus dibujos son pura inventiva expresionista, con un conocimiento sólido de la figura humana que, también en su web, podemos ver como desarrolla con tan solo grises y negros en sendos.

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